viernes 11 de julio de 2008

Cuarta termoeléctrica en la región utilizará como combustible Carbón 270 MW “Petcoke”


Un total de 11 kilómetros pavimentados y apoyo en programas de desarrollo social fue la compensación que recibió la comuna de Quillota, por la instalación de las tres centrales termoeléctricas en el sector de Lo Venecia: Nehuenco, San Isidro y San Isidro II.

Dichas plantas energéticas nutren de energía al sistema interconectado central del país y sustentan la denominación de “Región de Valparaíso: capital de la energía”. Sin embargo, de la contaminación no se habla, y frente a los riesgos de impacto ambiental que podrían significar dichas termoeléctricas, el municipio sólo explica que el monitoreo es minuto a minuto.

Pero de lo que nada se ha dicho, y que perfectamente podría impulsar un movimiento ciudadano de envergadura, es el hecho acontecido hace una semana, cuando se firmó la autorización del emplazamiento de una cuarta central termoeléctrica, ésta vez en la comuna de Puchucaví.

Como si no bastaran para la contaminación las plantas de Ventanas 1 y Ventanas 2, hoy en día se encuentra en etapa de construcción la central termoeléctrica “Nueva Ventanas”, la que tendrá como función proporcionar energía a Enami Ventanas. Todas ellas de propiedad de la transnacional AES Gener, compañía que acaba de obtener la autorización para la construcción del proyecto denominado “Campiche”, cuyo objetivo será nutrir de energía a Enap Concón y a Santiago, a través del sistema interconectado central.

Lo importante y alarmante de la iniciativa es que -a diferencia de las centrales anteriores- se utilizará para su funcionamiento un combustible altamente tóxico para la salud: petcoke, el cual es un residuo tóxico de la elaboración del petróleo, que Enap ahora debe pagar para sacarlo del país, pero que ahora podrá ser utilizado como combustible, con todo el riesgo que ello significa.

En la página de Internet de AES Gener, el tema aparece “disfrazado” bajo un curioso tecnicismo, al señalar que la Planta Campiche utilizará como combustible Carbón 270 MW; más aún, se señala que al cumplir la normativa medioambiental se reducirá la emisión de dióxido de azufre al aire.

Lo cierto es que el petcoke, o Carbón 270 MW, es un residuo cuyo uso –e incluso su almacenamiento- está prohibido en muchos países, debido a los altos niveles de emisión de níquel que produce, entre otros tóxicos. Prueba de ello es el estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, que demostró que el uso del petcoke ha producido un riesgoso incremento de los niveles de Níquel en la sangre de los niños de la comuna Huasco, ubicada en la Región de Atacama.

Hoy el petcoke surge como la “salvación” de estos grandes consorcios, que habían visto disminuir sus ingresos al utilizar el gas natural como combustible, pues una tonelada de este residuo tiene un costo de entre 1 a 40 dólares, según su calidad. Pero como para las empresas lo que importa son los números, el uso del petcoke permitirá reducir los costos de operación de una planta termoeléctrica entre 12 % y 45 %, al tener un costo equivalente a la décima parte del precio del carbón natural y un 20 % menos que el gas natural.

La alerta puede sonar como tardía, pero lo cierto es que ninguna pelea social se pierde antes de que se inicie, sobre todo si está en riesgo la salud de todos.

Fuente: www.fotoquinta.cl

Exponentes en la inauguración del Curso Taller

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Andrea Sanhueza, Corporación Participa, Chile - Luciana Sánchez, Argentina - Felipe Hevia de la Jara, CIESAS, México - Cinthia Vidal, Grupo Propuesta Ciudadana, Perú.

Curso-Taller

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Gran atención a exposición